09 noviembre 2007

Los hemisferios y el sistema educativo

Navegaba por Internet cuando me encontré con una página médica con contenidos totalmente técnicos. Sin embargo en ella descubrí algo que me llamó la atención, al principio como algo curioso, pero enseguida reparé en el fondo del asunto y la trascendencia que tiene cara al futuro.

Se trata de la imagen que muestro a continuación en la que podemos observar una figura de mujer que da vueltas.

Según decía el artículo cada persona que mira la imagen la ve girar hacia un lado: unos en el sentido de las agujas del reloj, otros en sentido contrario, e incluso algunos lo ven girar unas veces en un sentido y otras en otro. Al parecer esta diferencia se debe al hemisferio (cerebral) que cada persona utiliza en mayor medida. Les invito a que hagan la prueba con sus cónyuges, hijos, amigos y demás.

En realidad la imagen en cuestión es un pequeño vídeo que no cambia de sentido y está compuesto por 36 fotogramas que se repiten una y otra vez.

Para mí en un principio todo ésto quedó como una mera curiosidad. No lo fue en cambio para los investigadores, que no alcanzaban a comprender por que cada uno veía girar la figura en un sentido y por que la veían cambiar, si en realidad no cambiaba. Simplemente no se lo explicaban...

El origen de la imagen y de la noticia correspondiente es del Herald Sun, uno de los periódicos mas famosos de Australia, en donde afirmaban que el sentido de la rotación dependía del hemisferio que utilicemos más, de tal forma que, si lo vemos girar en sentido horario es porque utilizamos mas el hemisferio derecho y si lo vemos en sentido contrario es porque utilizamos más el hemisferio izquierdo.

Pero antes de continuar veamos que aptitudes despierta cada uno de los hemisferios:

El hemisferio izquierdo se caracteriza por ser calculador, comunicativo, capaz de planear y ejecutar planes complicados, es analítico, lógico, racional, detallista, preciso y sensible al tiempo, memoriza y recuerda los nombres de los objetos y está en capacidad de expresar, mas no experimentar, los sentimientos y las emociones. Es optimista, no se deja derrotar con facilidad, es capaz de descomponer los esquemas complicados en sus partes. Se encarga esencialmente de la representación lógica de la realidad y de la interacción con el mundo exterior. Es considerado el hemisferio dominante por ser el que se sabe comunicar, hablar, leer, escribir, contar, inclusive razonar. Es el que actúa la mayor parte del tiempo.

El hemisferio derecho es amable, emocional, soñador, procesa las cosas de manera más holística, tiene más que ver con la percepción sensorial que con el conocimiento abstracto, es responsable de los sentimientos de miedo y de duelo por lo cual se le considera más pesimista que su correspondiente izquierdo. Se le atribuye la comprensión de relaciones y patrones complejos, ante los cuales se experimenta una falta de precisión debido quizá a que carezcan de lógica. El sentido de la orientación se sitúa sobre este hemisferio, al igual que la identificación de las personas a partir de sus rasgos faciales; reconoce imágenes camufladas sobre un fondo complejo o reconoce contornos a primera vista. Este hemisferio actúa calladamente, tantea permanentemente el entorno para adaptarse a él. Es el encargado de centrar la atención sobre un hecho específico; experimenta, junto con el sistema límbico, las emociones, la motivación y los sentimientos aunque es incapaz de expresarlas verbalmente, es responsable de la intuición, elemento indispensable en la creatividad. Igualmente, se le atribuye la capacidad del ser humano para generar mapas mentales y conceptualizar artilugios mecánicos.

Al reflexionar sobre este asunto caí en la cuenta del sistema de enseñanza que recibimos desde pequeños y en la necesidad de potenciar el desarrollo de ambos hemisferios desde temprana edad.

Por poco observadores que seamos, podremos ver cómo, desde pequeños, todos tenemos más facilidad para la realización de determinadas acciones frente a otras. Algunos estamos más predispuestos para los números, otros, para la expresión oral o escrita,...

Desde mi punto de vista, como profano en la materia, considero que potenciar determinadas acciones, aptitudes, etc. es francamente bueno, pero de ello se deriva un problema con el que me encuentro diariamente: personas muy validas en su trabajo, auténticos expertos en lo suyo, pero "analfabetos" en otros temas básicos de las relaciones humanas.

No se trata de crear "Supermans" o "Superwomen", simplemente que el día de mañana no nos encontremos con... abogados o filósofos que nos hagan preguntas del tipo ¿A ti que se te dan bien los números... cuanto es el 10% de 250 €?; pero también a la inversa, matemáticos que no lean mas libros que aquellos que contienen formulas, o quizás también, docentes incapaces de transmitir sus conocimientos a sus alumnos, a pesar de ser unas eminencias en sus materias.

Los mayores poco remedio tenemos ya, aunque siempre podremos hacer algo, sin embargo, creo que los niños y jóvenes aun están a tiempo de conseguir una más completa formación integral. En esta tarea los padres desempeñamos un papel fundamental, tenemos el deber de complementar la formación que el sistema educativo actual impone a nuestros hijos, especialmente en aquellas materias en las que vemos que pueden "cojear" el día de mañana.

Comprendo que hoy por hoy, lo que se tiende en todos los campos es a la especialización pero, una vez mas, creo que, en este caso debemos ir a “ContraCorriente” y no hacer de nuestros hijos el día de mañana unos incultos tecnológicos, o incultos sociales o relacionales, o incultos políticos, etc., por el contrario, deben ser unos buenos expertos en su materia, pero sin descuidar otros aspectos básicos de la personalidad humana.

Y tú… ¿hacia qué lado ves girar la figura…?
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