07 abril 2008

Los peligros y las bondades del GPS

El GPS se está convirtiendo en un accesorio imprescindible en los vehículos. Casi tan importante como que un vehículo disponga de AIR BAG, control de estabilidad (ESC), asistencia en frenado (HBA), control en descenso (DCS) o una docena más de siglas que ni siquiera sabemos lo que significan, es que el vehículo que vamos a comprar lleve incorporado un GPS.

Parece que si no tenemos un GPS no vamos a saber llegar a ningún sitio. A veces me pregunto ¿cómo hacían nuestros padres para encontrar los lugares que deseaban visitar?

Indudablemente, resulta una herramienta muy útil y práctica que nos evita tener que llevar distintos planos en papel que al abrirlos ocupan medio coche, sin embargo, también presenta algunos peligros motivados principalmente por su utilización y consulta cuando vamos en marcha, siendo cada vez mayor el número de accidentes provocados por consultar este cacharrito.

Para evitar la consulta del dispositivo en marcha con la consiguiente pérdida de atención del conductor, incorporaron un sistema de voz mediante el cual iba avisando acerca de la ruta a seguir en cada momento: "en el próximo cruce gire a la derecha" y si nos despistábamos, insistía "le he dicho que gire a la derecha...", y todo porque no habíamos actualizado nuestro mapa y el dispositivo no sabe que la calle en cuestión está cerrada por obras y obligatoriamente hemos de seguir por otra o, simplemente, ahora es dirección prohibida. Esta voz cansina y repetitiva terminó haciendo que los conductores la desactivaran y se guiaran exclusivamente en sus viajes únicamente por la imagen.

Para que la cifra de accidentes no siga aumentando, la Dirección General de Tráfico (así lo ha anunció el pasado mes de enero su director Pere Navarro), va a calificar como infracción la utilización del GPS cuando se está en marcha, por lo que, ahora más que nunca, debemos programar el viaje cuando estemos parados y no tocar el cacharrito hasta que lleguemos al destino.

Para paliar esta tendencia, los fabricantes de este tipo de dispositivos están aportando nuevas soluciones, como la posibilidad de programar el GPS con la voz, en lugar de tener que operar sobre la pantalla, aunque sin duda, el más revolucionario sistema es éste, totalmente futurista, en el que el GPS queda integrado en el parabrisas del vehículo.

Como podemos ver en la imagen, a lo largo del cristal se aprecia una linea roja indicativa de la ruta que hemos de seguir, lo que favorece que el conductor mantenga la mirada atenta a las incidencias de la conducción.

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