05 mayo 2008

Llegan las Primeras Comuniones

Acaba de comenzar el mes de Mayo, un mes que tradicionalmente la Iglesia dedica a la Virgen María, pero también es un mes en el que todos los fines de semana se celebran miles de Primeras Comuniones en muchos colegios y Parroquias de España.

Estos días dejan entrever en los rostros de los niños la felicidad de recibir con tanta ilusión a Jesús bajo las especies del pan y el vino, para lo que han venido preparándose aproximadamente durante dos años, comunicación que continuarán hasta el fin de sus días.

Verdaderamente este día de la Primera Comunión debe ser para los niños el día más importante de sus vidas, un día en el que los padres se han volcado especialmente para que así lo sea y, día también para el que, muchos de ellos, han realizado un verdadero esfuerzo económico y personal.

Algunos padres, en cambio, consideran la Primera Comunión como un acto social más que religioso, e invitan a sus amigos, jefes, vecinos y otros compromisos, convirtiendo de esta manera la fiesta religiosa y familiar en acto social y multitudinario donde más importante que el niño es comer, beber y recibir muchos regalos.

Aunque pocos de momento si los comparamos con los primeros, otros padres están empezando a celebrar algo que ni son Comuniones ni nada parecido, pero como en el fondo, muy fondo, sienten esa necesidad remota de celebrar un acto tan trascendental en sus vidas, están empezando a festejar lo que ellos denominan una "Comunión Civil", es decir, una "Comunión sin Comunión", por analogía con las bodas civiles. Tratan de celebrar una fiesta social similar a la religiosa, pero sin pasar por la Iglesia.

La fiesta de la Primera Comunión debe seguir siendo una fiesta religiosa de niños y para los niños, y a ella deben asistir exclusivamente los amiguitos de los celebrantes, y los familiares y amigos mas allegados. Ello creará un ambiente recogido, familiar y... por qué no, más económico, que también agradecerán los bolsillos.

En cuanto a los regalos, comprendo que hoy se lleven los ordenadores, reproductores de MP3, cámaras, móviles y videoconsolas, pero, al menos los padres, padrinos y abuelos deberían ofrecerles detalles de tipo religioso que puedan conservar el resto de sus vidas y que cada vez que los vean o los sientan les traiga el bonito recuerdo de tan trascendental día, por ejemplo: Biblias de comunión, crucifijos para colgar de la pared o para apoyar en sus mesas de trabajo, medallas de oro o plata de la Virgen... ¡Mejor será que dentro de unos años lleven en el cuello una cadena con una medalla de la Virgen que un crucifijo colgado de la oreja a modo de pearcen o una argolla en la nariz.

Pero... sobre todo... queridos padres, por favor no pongáis nunca a vuestros hijos una “lista de Primera Comunión” en el Corte Ingles...

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