21 noviembre 2008

Eduardo Verástegui, el hombre del momento

He escuchado a alguna persona referirse a él como "un enviado", a otras que aseguran que "tiene una mirada tan tierna...", a algún "valiente" que lo acusado de homosexual (por no beneficiarse de su estatus), incluso a algún que otro impresentable... que tras hablar con él en un debate público, al menos, afirmó "que transmite serenidad", que no es poco.

Para mí, tal vez no sea un "enviado", pero sí una persona admirable y digna de mención. Se trata de Eduardo Verástegui, un conocido actor mejicano o mexicano nacido el 21 de mayo de 1974 en la ciudad de Mante, en el estado de Tamaulipas, que abandonó la carrera de Derecho para marcharse a la capital en busca de fortuna en el mundo artístico.

Allí se inició en el modelaje simultaneándolo con una incipiente carrera como cantante en 1994. Hizo varias telenovelas, una de las cuales lo lanzó a la fama. Su lanzamiento musical lo llevó a Miami, donde realizó diferentes presentaciones en EE.UU. y América Latina.

Hasta aquí nada tiene de particular su vida, ya que podría tratarse de la biografía de cualquier famoso. Lo verdaderamente impresionante, al menos para mí lo es, es que un joven como éste, introducido de lleno en un mundo tan materialista, superficial, sensual y sexual como en el que se movía, se diera cuenta un día que, tras una búsqueda incesante de la felicidad en la fama y el éxito, estaba vacío, lo que le llevó cuestionarse las grandes preguntas que todo el mundo se hace alguna vez en la vida: ¿Qué hago en este universo?, ¿de donde vengo?, ¿a dónde voy?, ¿qué sentido tiene todo ésto?... y en esa búsqueda empiece a frecuentar otro tipo de ambientes y de gente que le llevó a convertirse y tomar la decisión de no volver a trabajar en proyectos que ofendan su fé, la familia o la comunidad latina. Incluso llegó a plantearse la posibilidad de irse a las misiones, lo que su director espiritual no le recomendó, sino que, al contrario, le sugirió que siguiera donde estaba porque allí podría llegar a hacer mucho bien. Y así lo hizo. Verástegui empezó a luchar por su fe y por lo que creía, lo que hizo que estuviera sin trabajo durante cerca de tres años, ya que, aunque le salían ofertas, pero éstas iban en contra de sus creencias y no las aceptó.

Al fin, creó la productora Metanoia Films junto con el director mexicano Alejandro Gómez Monteverde, con el fin de crear metanoias y conversiones en los corazones de las audiencias para que cuando vean sus películas se marchen queriendo amar más y juzgar menos, perdonar más y quejarse menos, y lanzó su primera y exitosa película: Bella, de la que he hablado ya en este mismo blog.

Simultaneando su carrera cinematográfica, inició una lucha incesantemente por la vida y en contra del aborto, contra lo que se ha produnciado en repetidas ocasiones y sobre el cual ha preparado un vídeo, muy duro con escenas que pueden llegar a herir la sensibilidad de los espectadores (aunque, en realidad, refleja la verdad tal y como es), que lleva en su camioneta y que muestra a las niñas que se dirigen, en su ciudad, a clínicas abortistas para acabar con la vida de los bebes que llevan en sus entrañas, con el fin de explicarles el crimen que van a cometer y, en definitiva, explicarles lo que realmente van a hacer. Ha creado incluso una organización en California para combatir la reciente despenalización del aborto en México para asistir a personas necesitadas, entre ellas a mujeres que buscan abortar.

Os dejo a continuación con un vídeo resumen de su vida y obra:


Sin duda, estoy totalmente de acuerdo con su director espiritual. Desde su posición posiblemente puede llegar a hacer mucho bien a muchas más personas...
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