20 febrero 2009

El Ministro Bermejo protagoniza el mayor bochorno de la historia del PSOE

Desde que hace unos días Intereconomía TV destapara el escándalo que ha protagonizado, en un primer plano Mariano Fernández Bermejo Ministro de Justicia, y segundo lugar el Juez Garzón y otros atláteres, no se oye hablar de otra cosa en todos los medios.

Ciertamente, cualquier persona es libre de acudir en su tiempo libre donde le apetezca, siempre que se lo pueda permitir. Sin embargo, determinadas personas que ostentan determinados cargos, como es el de Bermejo, como Ministro de Justicia, no deben hacerlo. Resulta del todo improcedente que un Ministro de Justicia se reuna en un lugar público, y digo público, porque el encuentro no tuvo lugar en la casa de alguno, sino en una finca del término de Andújar (Jaén) con personas que ni siquiera conocía, pero también con otras personalidades por las que, tanto por motivo del cargo que ocupa, como por las circunstancias que han rodeado todo el asunto, debería haber declinado la invitación a participar en la famosa "cacería".

No voy a entrar en evaluar cuestiones sobre si a la cacería acudió como invitado de honor y gratis (eso desde el punto de vista fiscal podría tener tratamiento de retribución en especie), o pagó las enormes sumas que cuestan este tipo de eventos cinegéticos (ya que ignoro su capacidad de ahorro), o si tal vez coincidió por casualidad y que fuera advertido de ello con los otros invitados implicados en el escándalo. Tampoco voy a evaular al Juez Garzón y de la recusación que obre sobre él, o si hablaron o dejaron de hablar de la supuesta trama de corrupción a dirigentes populares, pero sí de lo que hizo, o mejor, de lo que no debía haber hecho, ya que la mujer del César no sólo debe serlo, sino también parecerlo...

Que el partido de la oposición le esté pidiendo la dimisión a gritos, es perfectamente comprensible, pero no hablo ya de que se lo pidan unos políticos; se lo pido yo, un ciudadano de a pié, y muchos otros ciudadanos españoles que están indignados por la falta de ética, profesionalidad y decencia que está demostrando al aferrarse de ese modo al sillón que le proporciona un estatus y un poder que jamás hubiera soñado poseer: el Poder Judicial.

Más bochornoso aún ha sido el numerito que montó en el Hemiciclo de los Diputados negándose a aceptar la dimisión que le está pidiendo España entera, dimisión que incluso le "ruegan" muchos de su propio partido. Un bochorno que es, además, compartido por ZP, que con cara algo desencajada consiente tal vergüenza pública y que, si le quedara algo de dignidad, ya que Bermejo no la tiene, al menos como Presidente, debería destituirle de oficio.

Y para terminar, y como remate de todo este asunto (de momento...), la Junta de Andalucía le acaba de abrir al Sr. Ministro un expediente sancionador por cazar sin licencia en la Comunidad Autónoma de Andalucía, hecho que él mismo ha reconocido ya públicamente y que para justificar tal aberración ha tenido que reconocerse algo escaso en conocimientos de geografía. Me explico. Según ha afirmado, pensaba que Andújar, pueblo con solera, historia, uno de los principales de la provincia de Jaén y sede de esa gran fiesta que es la Romería de la Virgen de la Cabeza, pensaba que pertenecía a la Comunidad de Castilla-La Mancha.

Un Ministro de Justicia puede cometer errores, como cualquier ciudadano, pero no se puede permitir protagonizar escándalos que ponen en duda la independencia de los Poderes Públicos y menos ser señalado públicamente con el dedo por ser el incumplidor de la Ley más famoso de su Gobierno.

Sr. Bermejo, límpiese bien las gafas y destapónese los oídos, a ver si así puede ver y escuchar claramente lo que le piden "todos los españoles". Dimita por favor, Sr. Bermejo, que España se lo agradecerá. Y si con su marcha se lleva de la mano a unos cuantos o "cuantas"... mejor que mejor.


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