07 julio 2008

L@s nuev@ ministr@s pretenden imponernos nuevas formas de vida y costumbres

Estas nuev@s chic@ socialistas parecen que están deseos@s de acaparar las portadas de las revistas y la prensa en general, aunque no precisamente por su buena gestión al frente de sus Ministerios, sino más bien por cosas banales, que son por otra parte, lo que parece que más nos interesa al resto de españoles, o al menos es de lo que más se habla.

Por lo visto, no estamos preocupados por las políticas sociales ni por el bienestar familiar, ni tampoco si nuestra economía nos permite vivir con desahogo o si llegaremos a final de mes. Lo que verdaderamente nos preocupa es que las mujeres pasen ahora a mentarlas como "miembras" o que "se suprima la corbata" para contribuir al ahorro energético.

¡Cuantas estupideces tenemos que oir cada día para que vengan estos nuevos Sres. y Sras. Ministros y Ministras con nuevas modas que pretenden imponernos...!

En relación con la primera, creo sobre todo que deberíamos perdonar a la Sra. Ministra Bibiana Aído su juventud, su inexperiencia y su falta de preparación (en este momento) para el cargo que ocupa, ya que es el tiempo y la experiencia quien forma verdaderamente a las personas. Una chica que ha ido pegando saltos cada vez mayores (en lo que a cargos políticos se refiere) es evidente que, o es una fuera de serie, que no lo es, o tiene una buena colchoneta que la respalda y le ayuda a saltar cada vez más alto. Os imaginais un botones de banco que al año de entrar lo nombren jefe de oficina, al siguiente Jefe de Zona o Regional y al siguiente se convierta en Vicepresidente de la entidad... Lo que verdaderamente ha conseguido esta chica es ser el "reidero" en todo tipo de foros, reuniones y medios de comunicación desde que pronunció la fatídica palabra: "miembras". Al menos, pasará a la historia por esta anécdota..., ya que las otras ideas que se le han ido ocurriendo hasta ahora son, quizás, más disparatadas si cabe.

En cuanto al segundo caso, nos encontramos con el Ministro Miguel Sebastián, que nos recomienda a todos, empezando por los funcionarios, dar ejemplo y poner el aire acondicionado a 24º. Esta medida la comparto al cien por cien, al igual que muchos otros, ya que por debajo de esta temperatura los aparatos no dejan de funcionar y el consumo energético se dispara. Sin embargo en cuanto a la supresión del uso de la corbata discrepo enormemente.

Cosas como éstas son las que les ocurre a los príncipes que se casan con plebeyas o a los ministros que acceden al cargo sin conocer unas normas básicas de educación y protocolo. Determinados cargos y posiciones sociales y/o políticas requieren de un aprendizaje, un rodaje y la aceptación de unas normas básicas de protocolo. Un Sr. Ministro, simplemente por deferencia hacia las personas que trata, atiende o a las que ha de dirigirse, ha de usar corbata, por mucho calor que haga. Precisamente en el hemiciclo del Congreso y en su despacho del Ministerio supongo que dispondrá de aire acondicionado a 24º, lo que le permite usar este distintivo signo y, además, estoy completamente seguro que en Madrid hace bastante menos calor que pueda hacer en Sevilla, y en esta localidad en la que vivo somos muchas las personas que la usamos todos los dias (en el trabajo, en los actos públicos, o simplemente cuando queremos ir elegantes...)

Hasta sus compañeros de partido se lo han reprochado muy discretamente. Tenemos al Sr. Bono que le regaló una corbata cuando lo vió entrar en el Congreso sin ella, (porque al parecer, Sebastián considera que asistir a un Pleno extraordinario del Congreso no es un acto oficial), pero como algo de educación tiene el hombre, le agradeció el gesto y le indicó que se la pondrá en octubre (supongo que si deja de hacer calor).

Se vé que Sebastián no conoció los tiempos en que Felipe González y Alfonso Guerra iban con cazadora de ante y chaquetilla de pana a los mítines... ¡Cómo cambiaron sus indumentarias cuando llegaron al Gobierno...!

El problema de la "corbata si o corbata no", a mi modo de ver, en muchos lugares tiene una solución muy fácil, ya que en el mayoría de los casos viene motivado por la diferencia de temperatura corporal que suele existir entre mujeres y hombres y por la indumentaria de unas y otros. Yo propondría a algunas mujeres que, en lugar de llevar grandes escotes por el que se les cuela el frio polar que cae de la rejilla del aire acondicionado del techo, se abrochen algún botón más de la blusa, se tapen el ombligo para evitar que se les "resfrien" los riñones o, en su caso, los michelines (que algunas también los tienen y los lucen con orgullo), y amplien un poco el largo de sus faldas. De esta manera, ellas irían más elegantes, serían más respetadas por sus compañeros y/o jefes, y así, los hombres podrían seguir llevando corbata y atender a los ciudadanos y clientes con el respeto que se merecen. Con esta simple medida alcanzaríamos un equilibrio de temperaturas aunque ello tenga que suponer un pequeño sacrificio para alguien. (Ya sé que el término sacrificio está muy pasado de moda, pero, realmente existe, sigue apareciendo en nuestro dicionario de la Real Academia de la Lengua Española, y por supuesto en nuestra cultura y religión, e incluso es bueno practicarlo de vez en cuando...)

Sr. Ministro, si tiene vd. calor, no se quite la corbata, póngase cómodo y vístase a su gusto. Acuda al trabajo con una camisetilla de sobaqueras bajas, que sea además calada, a modo de red y así irá más fresquito, que deje entrever el pecho-lobo, a la que puede acompañar con unos buenos pantalones vermudas de tipo camuflaje llenos de bolsillos, (si es que tiene piernas que pueda lucirlas) y, por último, póngase una sandalias de esas aerodinámicas de las que se ven muchas por las ciudades y playas de todo el mundo, para que pueda mover los dedillos con comodidad sin la presión que supone llevar unos calcetines puestos; pero por favor no pretenda que me vista a su gusto ni que siga su moda...

Y para terminar, le envío un consejo desde este humilde blog: no recomiende a los funcionarios públicos que supriman sus corbatas, porque somos muchos los que nos gusta llevarla y preferimos llevarla, y también porque los fabricantes y vendedores de corbatas se les pueden echar encima si notan un descenso en las ventas por su culpa... Acuérdese de las meteduras de pata de otros antecesores suyos por hablar de temas que no son competencia de sus Ministerios.

Que pase un buen y fresquito verano... ¡¡ VIVA LA CORBATA !!
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