14 diciembre 2009

El Adviento, un tiempo de esperanza


Nos encontramos en pleno Adviento, una época con la que comienza el año litúrgico que nos invita a reflexionar sobre la peculiaridad de la esperanza cristiana y que, con cuatro semanas de anticipación, nos alerta para que nos preparemos a celebrar la Navidad, el nacimiento de Jesús.

El misterio de Cristo que celebramos en este tiempo es precisamente el del Mesías anunciado, esperado, que finalmente ha llegado para realizar las promesas y las esperanzas.

El tiempo de Adviento tiene una doble índole: por una parte es un tiempo de preparación para las solemnidades de Navidad, en las que se conmemora la primera venida del Hijo de Dios a los hombres, y por otra es a la vez el tiempo en el que por este recuerdo se dirigen las mentes hacia la expectación de la segunda venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estas dos razones el Adviento se nos manifiesta como tiempo de una expectación piadosa y alegre.

En este tiempo, la Iglesia nos invita a hacer con especial finura un examen de nuestra conciencia y de mejorar nuestra pureza interior para recibir a Dios. Para ello, nada mejor que comenzar con el sacramento de la Penitencia o reconciliación, es decir, con una buena confesión que nos limpie interiormente de nuestras faltas.

Cuidemos con esmero nuestra oración personal, estemos vigilantes con mortificaciones pequeñas y pidamos perdón al Señor por nuestras ofensas.

Tengamos presente en todo momento Quién es el que viene, de donde viene y por qué viene.

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